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Viajar nos hace libres

Viajar nos hace libres

NADA SE PUEDE AMAR SIN CONOCERLO

El Turismo es grande y universal. Es un fenómeno tan colosal que se ha convertido en la piedra angular que mueve el Mundo, una piedra que rompe todas las fronteras sin tocarlas.

Según las cifras que ha dado el secretario de la Organización Mundial del Turismo, Taleb Rifai,  el año pasado fueron nada más y nada menos que 1.100 millones los turistas que se movieron por el mundo entero. Es un dato escalofriante que va crecer en los próximos lustros y no sabemos hasta donde. Los países emergentes como China, Brasil o India pueden disparar cualquier previsión. Quién sabe. Pero si el turismo es grande, todavía es más grande la grandeza de viajar, que no es otra cosa que ir a conocer lugares nuevos.

El Turismo es al conocimiento lo que el amor al roce. Son binomios inseparable, de tal manera es así, que nada se puede amar sin conocimiento previo. No hay lugares feos sino lugares desconocidos. Conocer es descubrir algo nuevo y eso quizás es lo que hace que los viajes sean tan excitantes. Un gran trotamundos, Manu Leguineche, decía que viajar y conocer nuevas tierras es el antídoto más natural contra el racismo y la intolerancia.

Yo siempre he pensado que la tierra debería tener un dispositivo natural para que cada cinco años se agitara como en una película de ciencia-ficción e hiciera un tótum revolútum  y nos colocara en otro país, en otro trabajo y con otra mujer u hombre. Yo creo que con eso, nos desaparecerían todas  las tonterías  y prejuicios que nos metemos en la cabeza, seguro.

El Turismo y los viajes son, en definitiva, los que alumbran, de algún modo, esos  mundos ciegos abriéndoles  a la libertad de escoger otras culturas más universales y tolerantes. El mundo, nuestro mundo, es redondo, es pequeño y es de todos. Por favor, disfrutémoslo el tiempo que nos queda, que tampoco es tanto.

Mi experiencia, mi pequeña experiencia, me ha dado cierta ventaja, mirando a través de esa ventana mágica que son los viajes, y desde donde se ven las cosas de otra manera a como nos las cuentan. Tal es así, que ahora soy capaz de averiguar en décimas de segundo quién ha viajado y quién se ha quedado en su aldea. Y no es que me fije en el tamaño de su cabeza, ni mucho menos,  ni en la manera de contar los chistes, sino en la grandeza de su pensamiento y su disposición a compartirlo. No hay nada peor para el viaje que ir cargado, desde casa, con la mochila de problemas y cerrados por los miedos. Al viaje hay que ir dispuesto y abierto a disfrutar de nuevas experiencias. De lo contrario, serás un nuevo paquete turístico de ida y vuelta.

Quiero recordaros  con letras grabadas en oro que viajando partimos con ventaja: los viajes hacen grande el  corazón, hacen alto el pensamiento y hacen flexible y generoso el carácter. Y sobre todo, viajar nos hace más libres.

 

Julio Rubio, director

Discurso de la Gala de las Estrellas del Turismo

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