El poder de la red de las grandes ciudades del mundo

El poder de la red de las grandes ciudades del mundo

Las grandes ciudades de todo el mundo han sido a lo largo de la historia los lugares donde se acumula el poder, la riqueza y el conocimiento. Y la tendencia hoy en día sigue siendo la misma. Las grandes ciudades y sus áreas metropolitanas acumulando cada vez más habitantes y, por ello, mayor talento y riqueza. Las redes, tanto comerciales como de información, que se crean entre estas urbes tienen más poder que los propios gobiernos del país al que pertenecen. Sus industrias, sus grandes corporaciones, sus bancos, sus talentos… son quienes marcan las verdaderas transacciones mundiales entre países. En torno a estas grandes metrópolis, denominadas como ‘ciudades globales’ se constituyen densas redes urbanas perfectamente conectadas con los grandes ejes de desarrollo del conocimiento y la producción mundiales y se han convertido en un agente fundamental en el desarrollo de la economía contemporánea. 

Imagen de Tokio, capital de Japón.

LA CIUDAD CONECTADA EN RED

El futuro de las ciudades, sus economías y el de sus ciudadanos está en que las principales áreas urbanas del mundo se agrupen en nodos eficientes -como lo está haciendo Silicon Valley en el triángulo formado por San Francisco, San José y Oakland, en Estados Unidos-. Un claro ejemplo de cómo el objetivo principal para poder crecer y desarrollarse como ciudad está en mejorar la conectividad de esta, tanto a nivel físico como digital. Esto hará posible que la inversión pública se multiplique gracias al dinamismo del sector privado, gracias a la inversión en infraestructuras.

Las ciudades diseñan planes para mejorar la movilidad y aumentar su capacidad de atraer estudiantes, empresarios, industria y compañías digitales. Dentro de estos planes está el de  identificar los mejores segmentos objetivos para nuevas iniciativas, crear fuentes de información y también tomar datos de la ciudad, ‘seguir su actividad’, y así medir factores que tienen repercusión en su habitabilidad, como el clima, la calidad del aire o el ruido. Todo ello le ayudará a convertirse en una ciudad fuerte económicamente, con un buen progreso comercial y social en la que los servicios primarios como la salud y la educación promuevan una comunidad de bienestar atractiva para los ciudadanos.

Madrid se encuentra entre las 30 ciudades que conforman la red global más importante del mundo.

CONCENTRACIÓN ESPACIAL: 

EL MUNDO URBANO Y SUS ÁREAS METROPOLITANAS

La concentración espacial ha permitido a lo largo de la historia proporcionar mejores servicios tanto de infraestructura como sociales o de educación y salud a muchas más personas, disminuyendo el costo por unidad de servicio. Esta concentración facilita así tanto el funcionamiento de los aparatos de poder como de los de información, pues la productividad y el mejor funcionamiento de cualquier actividad o núcleo es proporcional a la cercanía e interacción entre las personas u organizaciones que formen parte de esa actividad.

Las nuevas tecnologías de información y las infraestructuras del transporte permiten hoy en día la conexión de cada uno de los grandes centros o núcleos de producción, innovación y poder, creando una sinergia alrededor de todo el planeta. Y cada uno de estos núcleos, cuanto más valor acumule, más atracción e interés provocará, suscitando movimientos de población hacia esos lugares. Esto explica la evolución hacia las súper metrópolis: grandes ciudades con varios áreas metropolitanas, que esparcen su población en un territorio amplísimo, pero concentrado.

Nuestro planeta es mayoritariamente urbano. El mundo era 54% urbano en 2017 y será casi un 70% en 2050, pues países como China o India sufren una fuerte urbanización y Europa Occidental y América alcanzan ya un 80% de población urbana, según datos del artículo ‘El poder de las ciudades en un mundo de redes’ de Manuel Castells. La densidad de población media en el mundo es de 24 personas por km2. La Comunidad de Madrid, por ejemplo, tiene 806 habitantes por km2, mientras que Castilla y León tiene 26. Así, este fenómeno de concentración territorial deja gran parte del planeta vacío de humanidad.

Vistas de la ciudad de Shanghái, en la República Popular China.

 

EL PODER DE LAS GRANDES URBES 

Como se ha dicho, el poder de las ciudades radica en los flujos de información, productos y personas que se hacen dentro de ellas y los vínculos diarios de las urbes con otras ciudades del mundo. Este ‘comercio’ mundial, este intercambio de transacciones que se denominan interestatales, es en realidad un intercambio entre entidades comerciales y/o grandes corporaciones y no entre estados. Internet ha sido la tecnología clave para el crecimiento de estas redes y la necesidad de crear en esas ciudades servicios empresariales como bancos, gabinetes jurídicos, agencias de comunicación, etc, convirtiéndolas así en lugares estratégicos, en ‘ciudades globales’.

En términos de conectividad de red global (CRG), según los últimos datos que publica Peter Taylor en el artículo ‘Las redes de las ciudades’, las cinco ciudades mas potentes del mundo son Londres, Nueva York, Singapur, Hong Kong y París. Madrid ocupa el puesto número 18 de una lista de 30 metrópolis que conforman una auténtica estructura de relaciones. De estas, la díáda más importante del mundo respecto a sus relaciones comerciales y de servicios es la compuesta entre Nueva York y Londres. Es la fuerza motriz de la red de ciudades mundiales. Además de estas, París, Hong Kong, Singapur y Shanghai conforman entre ellas el resto de díadas más sobresalientes a nivel mundial. Estas relaciones son el símbolo más claro de la centralización del poder urbano.

 

Por Sonia Vidal.