Segovia, cada fin de semana unas vacaciones

Segovia, cada fin de semana unas vacaciones

El triángulo formado por las localidades de Sepúlveda, Pedraza y Prádena, al este de la provincia de Segovia, son un regalo para el viajero. Tres joyas separadas por una distancia media de tan solo 20 kilómetros, perfectas para aunar en una escapada el encanto de joyas naturales como el Parque Natural de las Hoces del Río Duratón o el Acebal de Prádena y la belleza del patrimonio de las tres villas. Rincones, callejuelas, miradores y naturaleza juntos de forma única.  

Plaza Mayor de Sepúlveda, con parte del Castillo incrustado al fondo.

SEPÚLVEDA, cultura inmaterial y cultura viva

La sensación al ver por primera vez Sepúlveda es de magia y misterio. Al admirar con perspectiva la villa, esta parece estar tallada en piedra, formar parte de la propia ladera que baja a los pies de las Hoces del Duratón. Está declarado como uno de los pueblos más bonitos de España y conserva un inigualable ambiente medieval con calles empedradas, casas blasonadas de forjados balcones y templos románicos. Sepúlveda es un museo vivo, hogar de ermitas y edificaciones singulares. Su centro neurálgico es la Plaza Mayor, parcialmente porticada y de aspecto único ya que, mirando frente al edificio del reloj, se admira una de las joyas de la localidad, el castillo, una edificación producto de tres épocas muy distintas.

Una calle de Sepúlveda.

Sepúlveda es la entrada principal al Parque Natural de las Hoces del Río Duratón. Este profundo cañón abarca desde aquí hasta la presa de Burgomillodo y es realmente sorprende por su gran desnivel, alcanzando en algunos lugares más de 100 metros de altura. A la belleza del paraje se suma su gran riqueza arqueológica e histórica, además de ser un nido para centenares de parejas de buitres leonados. Sube hasta la Ermita de San Frutos, una joya del Románico, desde donde tendrás las mejores vistas de las impresionantes hoces.

Pedraza.

Conciertos y noche de las velas de Pedraza.

PEDRAZA, la luz de Segovia

Forma parte también de la lista de ‘Los pueblos más bonitos de España’ y es cada año escenario de uno de los eventos de mayor belleza y singularidad del país: los Conciertos de las Velas, que se celebran los dos primeros sábados de julio, cuando la villa es iluminada solo por la luz de miles de velas. Además de esta singularidad, Pedraza posee un rico patrimonio artístico, encabezado por los vestigios de varias iglesias románicas y destaca su amplio legado de casonas nobles y palacios señoriales, en un estupendo estado de conservación. Uno no debe perderse la Iglesia de San Juan Bautista, en la Plaza Mayor; el Castillo-Museo Zuloaga, del que puede visitarse su interior;  las murallas y el Pozo de las Hontanillas: aljibe del siglo XV reconstruido junto con parte de la muralla. A los pies de la villa también se encuentra el Centro de Interpretación del Águila Imperial (Casa del Águila), donde pueden visitarse interesantes exposiciones sobre flora y fauna y el entorno natural de Pedraza y la comarca.

Iglesia de Prádena.

PRÁDENA, joya desconocida

A Prádena le rodea un maravilloso entorno y descansa en la falda de Somosierra. Sus calles están salpicadas de antiguas casas y coquetas plazas y rincones. A la entrada de la villa, la Ermita de San Roque da la bienvenida al visitante y más en el interior destaca su gran iglesia de San Martín de Tours, un bello templo del siglo XVIII.

A tan solo un kilómetro del centro de Prádena se encuentra la espectacular Cueva de los Enebralejos. Desde su entrada, presenta una inmensa belleza a través de diversas salas y galerías con un espléndido conjunto de estalactitas, estalagmitas, columnas o coladas que se van sucediendo a medida que uno se adentra en ella. Otro lugar inédito es el Acebal de Prádena, una extensión de alrededor de 60 hectáreas de esta especie protegida: la mayor mancha forestal de acebos del Sistema Central. El acebal permite dar un agradable y fácil paseo con inicio y final en esta localidad segoviana.

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Por Sonia Vidal.